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26 de mayo de 2026 10:21 am
DE: Torquemada

DE: Torquemada

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Por Alejandro Villegas…
En el horizonte social se aprecia la evidente amenaza contra dos de las libertades fundamentales, las de expresión y manifestación, en lo que hace resurgir la figura de un moderno Torquemada.
En general el llamado de la ciudadana presidenta a que las y los ciudadanos no vean Televisión Azteca, se traduce en una abierta ofensa a la inteligencia del pueblo de México.
En los hechos cada ciudadana y ciudadano tiene la libertad de ver, escuchar y leer lo que quiera y sea acorde, por tanto a sus preferencias
Ello, lleva a recordar la importancia de aquella expresión de Voltaire, que refiere: «Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo».
El pueblo no es tonto, tonto es aquel que piensa que el pueblo es tonto.
Las mexicanas y los mexicanos, son seres pensantes, con capacidad de razonamiento y análisis, y ello les permite discernir entre lo verdadero y las mentiras, a partir de la realidad que enfrentan de manera cotidiana.
Por tanto, los pretendidos detectores de mentiras y las narrativas falaces, por más que salgan de palacio nacional.
Las y los mexicanos tienen la libertad ver, escuchar y leer lo que convenga a sus intereses. No necesitan de orientación alguna que impacte esa libertad.
Lo evidente en el fondo, es que el llamado a no ver una televisora, en una nación que se dice democrática y defensora de las libertades fundamentales, no tiene cabida.
Un evidente yerro que por supuesto no será reconocido.
Manifestación
La forma en la que fueron encapsulados y tratados los manifestantes de la CNTE en la CDMX, permite apreciar que se viola la libertad de manifestación.
La confrontación con elementos policiacos no es casual, ni gratuita. Exhibe la intolerancia ante la inconformidad social cuando proviene de quienes son considerados como adversarios.
En suma, el nivel de tolerancia quedó exhibido.
La figura de un moderno Torquemada surgió en palacio nacional y se trasladó a las calles de la CDMX.
Los que eran diferentes, no lo parecen tanto. Las libertades que dijeron que nunca saldrían vulneradas, hoy lo son. Aquella expresión de prohibido prohibir quedó en el pasado.

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