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16 de junio de 2026 10:23 pm
Ganó Argentina 3-0 y Messi jugó como lo que es: un dios

Ganó Argentina 3-0 y Messi jugó como lo que es: un dios

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La riquísima lengua española tendrá que buscar algún adjetivo que ayude a definirlo a Messi. Se han utilizado todos. Y parecen pocos. O da la sensación de que no alcanzan las palabras que puedan expresar lo que transmite este jugador que a los 38 años y 357 días, no solamente jugó un partido para 10 puntos, sino que alcanzó a Miroslav Klose como goleador histórico en los mundiales, en su partido 200 y desatando una euforia indescriptible en los casi 70.000 espectadores que colmaron el estadio de Kansas.

Argentina jugó como lo que es: un campeón del mundo. Y Messi jugó como lo que es: un jugador incomparable, único y al que el paso del tiempo parece mejorarlo en vez de disminuirlo. Desafía todas las reglas, hasta las de la naturaleza humana. Es demasiado. La “rompió”. La dejó “chiquitita”. Pero no fue solamente por los tres goles (aclarando que hizo uno más y se lo anularon), sino por lo que jugó, por lo que corrió, por lo que transmitió al resto de sus compañeros. Tremenda actuación en una noche histórica.

Fue indiscutible la ventaja parcial que alcanzó Argentina, con una figura estelar: Lionel Messi. La producción del capitán fue notable en ese primer tiempo en el que primero le anularon un gol por posición adelantada, pero luego resolvió de manera estupenda un pase filtrado de De Paul, recibiendo por el centro y encarando a una defensa que le dio espacios y le permitió acercarse a zona de disparo, para luego someter al hijo de Zidane con un remate al ángulo que le dobló las manos al arquero argelino.

Argentina fue dominador del partido. Y por momentos lo hizo a voluntad, salvo en el pasaje final del primer tiempo, cuando Argelia se animó y desnudó falencias defensivas que el equipo de Scaloni deberá corregir. Con poquito (Moussa y Chaibi bien abiertos por los laterales), Argelia encendió la luz de alarma en una defensa que no dio sensación de seguridad.

Después, fue todo de Argentina. Manejó el ritmo del partido, lo hizo pausado y lento en su propio terreno y aceleró cuando las circunstancias se lo permitieron. Messi estuvo inspirado, porque además de haber marcado el gol desde afuera del área, cada vez que entró en juego se lo vio rápido, explosivo y peligroso. Como definidor, no falló. Como asistidor, fue uno de los que más juego se encargó de generar.

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