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AMLO, la cima y el principio del fin

AMLO, la cima y el principio del fin

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Andrés Manuel López Obrador ya cumplió su capricho; congregó, según Claudia Sheinbaum, 1.2 millones de personas. No había duda de la capacidad de su movimiento, partido y gobiernos, para acarrear a miles de personas; enumero las acciones y los logros de su administración y bautizó a su gobierno como “Humanismo Mexicano”. ¿Y ahora qué? Ésta fue la cima de la vida política de AMLO y ya viene la debacle. La marcha del 27 de noviembre, es el principio del fin.
Para las corcholatas, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López, era la oportunidad de aparecer al lado de su gurú. Pese a las conglomeraciones y empujones, hicieron todo lo posible por no alejarse de él. Cumplieron el objetivo. ¿Ahora qué? Explotarán los videos y las fotografías, como parte de su estrategia de comunicación política, con miras a la elección presidencial del 2024. Será la última vez, en que aparezcan juntos en una manifestación; en las próximas, serán ellos los protagonistas, y tendrán un sinfín de confrontaciones.
Por adelantar la sucesión presidencial, López Obrador perdió el control sobre Morena, parte de su gabinete y del Congreso.
Por ejemplo, las confrontaciones de Ricardo Monreal con los gobernadores de Veracruz, Cuitláhuac García, y de Campeche, Layda Sansores, “golpeadora” de Claudia Sheinbaum, provocaron una división no sólo en el Senado, sino también en la Cámara baja. Hace una semana, 89 senadores, incluidos unos 30 de Morena, firmaron una carta en apoyo del legislador zacatecano y, hace unos días, más de 50 diputados morenistas hicieron lo mismo. Los ataques no han cesado.
Los titulares de las Secretarías de Estado y los gobernadores de Morena ya decidieron a cual corcholata van a apoyar. Van a hacer todo lo posible para que su favorito consiga la candidatura presidencial. Por lo tanto, realizarán el menor esfuerzo, en caso de que tengan que coordinar alguna actividad con quien no simpatizan.
En el caso del partido, tiene el control de Mario Delgado, pero él es parte del equipo de Ebrard. A nivel estatal, ya hay una lucha sin cuartel para promover a los aspirantes a la Presidencia de la República, la Cámara de Diputados y la de Senadores, así como las gubernaturas y los congresos locales. En las recientes elecciones distritales, además de las confrontaciones, fue notorio el apoyo de los mandatarios locales.
Por ello, para AMLO era necesario convocar a una última gran movilización. El próximo año, por esas confrontaciones, ya será imposible alcanzar la magnitud, que se obtuvo este fin de semana. No nació por generación espontánea, sino en respuesta a la marcha que organizó la sociedad civil, en defensa del Instituto Nacional Electoral.
¿Y ahora qué? A lo largo de la semana y lo que resta del año, el presidente López Obrador presumirá una y otra mañana el apoyo de miles de personas. Con las imágenes confirmará las encuestas que, al menos una vez al mes, señalan que es el segundo lugar, a nivel mundial, en aprobación. Es un secreto a voces, que la mayoría de ellos fueron amenazados, coaccionados, para asistir a una marcha, en la que se gastaron millones de pesos. Pero nada más.
Si ahora sí cumple su palabra y, al final de su administración se va a Palenque y que no buscará la reelección, como dijo en el mitin, la marcha de este domingo fue el adiós a un político, que vivió y se nutrió de la movilización. Es probable que López Obrador esté satisfecho con esta despedida de los suyos.
Humanismo Mexicano
En la concentración del Zócalo, el presidente bautizó a su modelo de gobierno como “Humanismo Mexicano”. Sintetizó que en lo político no acepta el derrotismo. En lo económico, lo fundamental no es lo cuantitativo sino cualitativo; “es decir, la distribución equitativa del ingreso y de la riqueza. El fin del Estado es crear las condiciones para que la gente pueda vivir feliz y libre de miserias y temores”.
“Nuestra tesis es que no basta el crecimiento económico, sino que es indispensable la justicia. En la nueva política económica, moral y social que hemos aplicado desde el principio de nuestro gobierno, se ha desechado la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función de indicadores de crecimiento que no necesariamente reflejan las realidades sociales”.
Para AMLO, más allá del simple crecimiento económico, es fundamental desterrar la corrupción y los privilegios para destinar todo lo obtenido y ahorrado en beneficio de la mayoría del pueblo y de manera específica, en beneficio de los más pobres y marginados.
Y hasta ahí llegó la explicación de su modelo de gobierno. Pretendió teorizar, pero la teoría, como que no es lo suyo.
A los gritos, promovidos, primero por unos cuantos, de “reelección… reelección”, López Obrador respondió: “No. No a la reelección. Nosotros somos maderistas, sufragio efectivo, democracia efectiva no reelección”.
Su modelo de gobierno no da para más. Por ello, no quiere extenderlo a otros seis años. El país está dividido, la marcha y las consignas de los asistentes, así lo confirmaron. El crecimiento económico es nulo y, para avanzar en sus obras faraónicas, que no funcionan, y para cumplir con los compromisos de sus programas de bienestar, necesita cuantiosos recursos que ya no se tienen. De ahí, que en el paquete económico, solicitó una deuda de hasta mil millones de pesos, como nunca lo había solicitado mandatario alguno, en la era moderna.
El “Humanismo Mexicano”, como no tiene una base sólida, pasará como una más de las anécdotas de su administración.
Según los cálculos, participaron 1.2 millones
Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, informó que en la marcha, según cálculos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, participaron 1.2 millones de personas, que no hubo vidrios rotos y el saldo fue blanco. No se quiso a aventurar a dar una cifra propia, por eso espero a tener la información de la SSPC, que encabeza Rosa Icela Rodríguez.
Son pocas personas, si se toma en cuenta que el gobierno federal y los gobiernos estatales invirtieron millones de pesos, para acarrear a la mayoría de ellas. Son pocas, si se toma en cuenta que amenazaron a los beneficiarios de los programas sociales para que asistieran, porque si no lo hacían, se les retiraban los apoyos, tal y como se documentó en redes sociales.
Terminó su fiesta, durante la semana, hablarán de ella y de su presencia. Seguirán difundiendo en sus redes sociales, sus fotografías durante la marcha y, si tuvieron suerte, con Andrés Manuel.
¿Y ahora qué? Volverán a sus actividades. Pero por lo pronto, los diputados, pese a que utilizarán el número de participantes de la marcha, como parte fundamental de sus argumentos, a fin de que se apruebe la reforma constitucional en materia electoral, ésta, según aseguró el bloque opositor, no pasará.
Y ese será el primer ejemplo de por qué su marcha y mitin, les servirá para gran cosa, pese a sus esperados berrinches.

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