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El regreso al Viejo Oeste

El regreso al Viejo Oeste

Como Marshall del Viejo Oeste, el dirigente del PRI, Alejandro Moreno, se aprestó a reivindicar el imperio de la ley, no solo por sus pistolas, sino con la invitación a la población a armarse hasta los dientes para defender su vida y su patrimonio, y al grito de armémonos todos, anunció una ñoña iniciativa legislativa que posibilite al ciudadano tener en su casa o negocio armas de mayor calibre para enfrentarse a la delincuencia, ante la ineficacia de las autoridades para contener la inseguridad que genera el crimen organizado y la delincuencia común.

Tal vez motivado por su desesperación para crear una cortina de humo ante la exhibida mediática que le ha propiciado su paisana -la impresentable gobernadora de Campeche-, Alito anunció un peregrino proyecto para que regresemos a la Ley de la Selva, que sea la voz de fuego la que dirima las diferencias, que blindemos nuestro patrimonio con las armas. Adiós pacto social, regresemos a la barbarie y como en el Viejo Oeste, resolvamos las controversias a balazos. La sola iniciativa, que seguramente no será presentada, contraviene el Estado de Derecho, hace inútil la Constitución, resta el principio de autoridad a los aparatos de seguridad y justicia, además de anular el uso legítimo de la fuerza.

Cierto, la política de abrazos y no balazos es un fracaso y el gobierno de la 4T ha sido rebasado por la violencia que genera la delincuencia organizada, pero no es con la ruptura del pacto social -esa renuncia que hizo el ser humano para hacer justicia de propia mano y aceptar la represión legitimada-, como se puede restablecer la paz y la tranquilidad en comunidad. Irse al otro extremo es igual de pernicioso que la inacción gubernamental.

Lo que realmente se requiere es estructurar una eficaz política pública de seguridad ciudadana, basada en la inteligencia policial y el uso legítimo de la fuerza. El diagnóstico de la inseguridad lo tiene muy bien estudiado el gobierno, pero es insuficiente atacar -si realmente se hiciera y no como uso clientelar de los programas sociales-, las causas de la pobreza, cuando se han creado 3.5 millones de nuevos pobres.

Hoy se enfrenta una violencia inusitada que pone en riesgo la ingobernabilidad en muchos municipios del país, lo que ha provocado los 121 mil muertos, los cien mil desparecidos y los más de 360 mil desplazados de sus comunidades. ¿Se habría evitado este panorama si todos los mexicanos estuvieran armados? Lo dudo, seguramente la cifra de homicidios se hubiera incrementado exponencialmente, sin resolver el conflicto que lo provocó.

Alito debe resolver, primero, su permanencia en el partido, donde se comporta como un dictador aferrado al poder, por el poder mismo, aunque dañe a su instituto político, y arreglar sus divergencias con su paisana que, en una de esas exhibidas, puede caer en responsabilidades penales, porque debe estar seguro que a ella, nunca la sancionarán por usar ilegalmente conversaciones telefónicas obtenidas mediante espionaje.

Apostilla: Cada vez es más triste el papel de la SEP en el desarrollo nacional. Más allá de la burócrata que ocupa la silla de José Vasconcelos, es preocupante el lugar que quiere darle este gobierno a la educación, la ciencia, la tecnología y la investigación. El proyecto político de la 4T pretende mediatizar a la población, requiere de estudiantes y profesionistas mediocres que se mantengan con perfil bajo, no necesita una población preparada e informada que cuestione las decisiones gubernamentales que afectan el rumbo del país.

Ahora salieron con la embajada de que, por decreto, no debe haber reprobados; los maestros de primaria y secundaria pondrán cuando menos seis a los alumnos. Hay que olvidarse de la sana competencia, de estimular la inteligencia, alentar a los mejores promedios. Hay que medio preparar a los futuros desempleados. Ni una mente brillante.

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