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ESPECIALISTAS EN MATERIA DE JUSTICIA UNIVERSITARIA LANZAN UN LLAMADO URGENTE A MEJORAR LOS PROTOCOLOS DE PREVENCIÓN Y ATENCIÓN PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL ACOSO SEXUAL EN LOS ENTORNOS EDUCATIVOS

ESPECIALISTAS EN MATERIA DE JUSTICIA UNIVERSITARIA LANZAN UN LLAMADO URGENTE A MEJORAR LOS PROTOCOLOS DE PREVENCIÓN Y ATENCIÓN PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL ACOSO SEXUAL EN LOS ENTORNOS EDUCATIVOS

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En el marco del Congreso Internacional Sobre Justicia Universitaria: Género y
Derechos Humanos, que llevó a cabo el Tribunal Universitario de la UNAM y que
fue inaugurado por el Doctor Enrique Graue Wiechers, Rector de la Universidad
Nacional Autónoma de México, especialistas nacionales e internacionales
señalaron que el acoso sexual, la discriminación y las desigualdades son problemas
de urgente debate en la sociedad, sobre todo en las universidades, espacios que
no están exentos a estas problemáticas, por lo que celebraron que se llevara a cabo
por primera vez un encuentro de este tipo.
Las y los expertos coincidieron en que a pesar de que las universidades son
espacios de enseñanza y formación, persisten vicios y resistencia al respeto de las
garantías y derechos de las mujeres, lo que ha permitido que en los últimos años
se lastime a las universitarias; por ello aseguraron, es de suma importancia tomar
acciones para la implementación efectiva de mecanismos de prevención, protocolos
de actuación, campañas de sensibilización y sanciones conforme a la ley para evitar
la repetición de hechos.

Durante el discurso inaugural, el Rector Enrique Graue, aseguró que la Máxima
Casa de Estudios ha dado pasos firmes para la prevención y erradicación de la
violencia en contra de las mujeres en los espacios universitarios, una muestra de
ello es la realización, por parte del Tribunal de este encuentro internacional. Indicó
que las instituciones de educación superior, así como la sociedad mexicana en su
conjunto “tenemos la enorme responsabilidad de reflexionar sobre las acciones para
garantizar la correcta impartición de la justicia universitaria y así erradicar la
violencia de género y las desigualdades”.
Por ello, agradeció a las y los especialistas, así como a las autoridades de las
distintas universidades públicas de todo el país, la disposición para reflexionar
durante dos días, sobre violencia sexual, desigualdades, discriminación e
impartición de justicia, que sin duda dijo, se sumará al esfuerzo que se realiza desde
todos los frentes en la UNAM, para garantizar estancias dignas y espacios seguros.
Por su parte, el presidente del Tribunal Universitario de la UNAM, Eduardo López
Betancourt, indicó que la firma de Convenios con más de treinta universidades
públicas de todo el país en los últimos meses fue el origen y puesta en marcha de
las acciones que hoy derivan en este Congreso, como respuesta al legítimo reclamo
de las universitarias, quienes han manifestado su repudio a conductas que pueden
calificarse como insolentes y que en muchos casos llegan a la ilicitud.
“Tal hecho impulsó que en la actual administración se diera un respaldo esencial
para atender los graves y desafortunados eventos donde el hostigamiento, los
abusos sexuales y no se diga la despreciable inequidad de género, marcaron el
cambio de la reacción universitaria”, expresó.
En este contexto, destacó el apoyo que se ha dado en los últimos meses al Tribunal
Universitario, que ha permitido un proceso de total transformación para reintegrarse
por destacadas investigadoras, conocedoras en el tema de desigualdad de género,
el tratamiento del acoso y el abuso sexual, así como “modificar la cúpula del Tribunal
para que obligadamente de las cuatro Magistraturas, dos sean ocupadas por
académicas”.
López Betancourt destacó que este Congreso es pionero para impulsar cursos,
publicaciones, discusiones y reflexión en torno a estas graves problemáticas, en
donde no se debe olvidar que “el docente es la clave para crear hábitos de respeto
entre profesores y alumnos, para que se entienda de una vez por todas que la base

de sustentación de una escuela es precisamente el alumno y que alrededor de él
deben girar todos los elementos… por ello se requieren profesores mejor
preparados que olviden vicios y actitudes protagónicas, que dejen de ser sabelotodo
y tiranos de aula”.
En su oportunidad el Doctor Jorge Padilla Cordero, Coordinador Académico del
Instituto Interamericano de Derechos Humanos, habló sobre el rol de la educación
superior y la vigencia efectiva de los derechos humanos, y señaló que se debe
partir de una premisa clave, que es que los derechos humanos no son una doctrina,
un mandato o un ejercicio exclusivo para un solo grupo al mando de la universidad,
sino que es algo a la que todas las personas debemos tener acceso sin excepción
incluyendo en los espacios educativos.
“Es absolutamente necesario entender que la universidad no solamente es una
cuestión de contenido sino de actitudes y valores, por lo que no podemos permitir y
tolerar discriminaciones, ni violencias, ni exclusiones”, afirmó.
Padilla Cordero indicó que la garantía de derechos es uno de los más grandes retos
en los espacios de educación superior ya que se enfrenta a una problemática
internacional que es la pobreza y la desigualdad: “¿cómo desplegamos los derechos
humanos frente a tanta desigualdad?, ¿cómo le haces cuando alguien va a la
universidad, pero va con miedo?, ¿cuándo alguien va a la universidad pero va con
hambre?, ¿cuándo va a la universidad para gozar de la educación, pero
condicionado del disfrute de otros derechos? ¿cómo le hace y cómo le da respuesta
la universidad a ello más allá de un asistencialismo?
Sobre este punto, el Doctor Luis González Placencia, rector de la Universidad
Autónoma de Tlaxcala (UATX), compartió las medidas que la UATx tomó al tener
conocimiento de las agresiones y acoso por parte de profesores sobre todo tras el
movimiento MeToo, el cual derivó en denuncias que se atendieron directamente
desde la Rectoría para procesar y atender estas legítimas demandas de las
estudiantes. “Se detectó que en algunos profesores ya se trataba de un patrón
mediante el cual designaban a algunas estudiantes con papeles de jefes de grupo
o asistentes, como parte de un proceso que terminaba en ofrecimientos posteriores
de relaciones sentimentales”.
Como consecuencia de esta situación, se efectuó el despido de 20 académicos de
la Universidad en donde se contaba con las pruebas de que incurrieron en diversas
prácticas de hostigamiento o de abuso contra las estudiantes. Destacó que se
introdujeron mecanismos legales para dar cauce a procesos administrativos y
legales que dieran mayor certeza en el cauce de las quejas y contar con elementos

que permitieran esclarecer los hechos, sin afectar carreras académicas de forma
innecesaria.
En su oportunidad la Maestra Monserrat Trejo Calderón, Coordinadora de la Unidad
de Atención a la Violencia de Género, de la Universidad Autónoma de Querétaro
señaló que “hay que empezar a reconocer que en estos espacios existe la violencia
en todos sus niveles y debemos responsabilizarnos de ello. Hay que empezar a
identificar necesidades para trabajar en resolver la ineficacia de los protocolos que
existen en la materia, o bien impulsar los que no existen”. Indicó que es primordial
que en las aulas existan grupos de trabajo interdisciplinarios con perfil psicológico
para la atención a las personas que van a desahogar los procedimientos en el tema.
Por su parte, la Doctorara Graciela Sandoval Vargas, Coordinadora de las Oficinas
Jurídicas de la UNAM, puso sobre la mesa un tema que consideró de vital
importancia y que atraviesa el tema de la violencia de género en las universidades:
el derecho al acceso a la información y la protección de datos personales en las
instituciones de educación superior pública.
Durante su participación invitó a reflexionar sobre la importancia de contar con datos
oficiales para entender lo que sucede en la UNAM, como cuántas quejas se han
presentado sobre acoso, cuál es el estatus de cada una de éstas, a quién se
denuncia y qué medidas se tomaron al respecto, si se vulneran derechos al hacer
pública esta información, etc.
Señaló que ambos derechos, el de acceso a la información y de protección de datos
personales pueden converger por lo que en la Máxima Casa de Estudios se debe
dar prioridad no sólo a dar la información que se solicite vía transparencia sino
también en generar la propia para tener diagnósticos claros y con ello mejorar en la
aplicación y garantía de derechos.
“Tener acceso a la información nos sirve para lograr en ese caso equilibrio entre
una paridad, la violencia hacia las mujeres podemos erradicarla teniendo
información de todo lo que está pasando… toda la información que podamos
obtener nos sirve a los ciudadanos para enterarnos, para exigir derechos y también
a los sujetos obligados porque nos permite saber cómo estamos qué tenemos que
hacer y cuidar a la comunidad”.
En su oportunidad, la Maestra Karla Micheel Salas Ramírez, presidenta del Grupo
Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, resaltó que los principales
obstáculos para garantizar estancias dignas en las universidades son precisamente
la violencia y la no discriminación, pero, sobre todo, la falta de garantías y acciones
para la no repetición de los hechos.
“¿Por qué pueden los hombres amedrentar a las mujeres y las asesinan?, porque
pueden, porque estamos bajo una cultura que ha normalizado la violencia contra las
mujeres prácticamente en todos los espacios, incluyendo los universitarios y
académicos.” Destacó que no se cuenta con un marco jurídico adecuado para la
prevención, atención y sanción de la violencia en contra de las mujeres o se tiene
un marco jurídico y las autoridades no lo aplican.
Otro de los aspectos que impide que las mujeres puedan exigir se respeten sus
derechos es el desconocimiento de estos, por lo que también es de gran
importancia, señaló, que se sensibilice a la comunidad sobre el tema para dejar de
normalizar la violencia a la podrían estar expuestas todos los días.Externó su
preocupación por el aumento de la violencia contra las mujeres con la llegada de la
pandemia COVID19: “Muchas mujeres ya no regresarán a las aulas debido a la
violencia a la que han estado sujetas en los últimos meses”.
En el encuentro, también se habló de cómo las instancias internacionales, como la
Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) han abordado casos
emblemáticos de violencia y acoso sexual en los espacios escolares, como lo es el
caso Guzmán Albarrán, del que Agustín Martín, abogado de la CoIDH, explicó que
la resolución determinó que el acoso en el ámbito escolar afecta de manera directa
derechos fundamentales como la vida digna y el derecho a la educación.
En el transcurso de los dos días del Congreso, también se abordaron temas como
la importancia de la academia en la defensa de los derechos universitarios; el papel
y los desafíos de los Tribunales Universitarios y los Derechos Económicos Sociales
Culturales y Ambientales, en el que se incluye el derecho a la educación.
Las conferencias magistrales y las mesas de trabajo estuvieron coordinadas y
acompañadas por el Doctor, Alfredo Sánchez Castañeda, Abogado General de la
UNAM, por la Maestra Angélica Chávez Gutiérrez y la Maestra María Fernanda
Sánchez Díaz, ambas Vocal Permanente del Tribunal Universitario de la UNAM.
Finalmente, al término de este Congreso Internacional, el presidente del Tribunal
Universitario, el Doctor Eduardo López Betancourt, agradeció cada una de las
reflexiones y anunció que este encuentro sin precedentes ahora también es un
parteaguas por lo que se convertirá en la primera edición de un Congreso que no
sólo es importante realizar cada año, sino que es obligación integrar cada vez a más
universidades y a más autoridades, para seguir transformando los espacios
educativos.

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