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DE: Seguridad

DE: Seguridad

Por Alejandro Villegas…


Los informes periódicos sobre el estado de la seguridad en el país, resultan gratos al oído, pero ni el ciudadano presidente ni su séquito se atreven a establecer plazos ni a fijar objetivos.
Quizá porque el establecimiento de plazos y compromisos obliga al compromiso en tiempo y forma, y eso en el plano de la seguridad pública representa un reto descomunal que no se pueden satisfacer sólo con el recurso verbal
Los avances son de reconocerse, pero poco se dice de lo que falta por hacer. Lo que presenta un panorama parcial de la problemática.
De hecho, en la administración del ciudadano presidente, al igual que en el pasado, no se ha presentado un informe puntual que permita apreciar las verdaderas dimensiones del crimen y por supuesto los efectos que causa en el bienestar social.
Pareciera que tanto la administración federal como las estatales y municipales, son más reactivas que proactivas en la esfera del combate a la inseguridad.
Ello se aprecia en las acciones que se toman a toro pasado, ante eventos de alto impacto que captan la atención de la sociedad y frente a los cuales se despliega a las fuerzas del orden, en una acción más de efectismo mediático que de resultados concretos.
No se establece una ruta critica que permita a la colectividad tener pleno conocimiento de las dimensiones del reto que representa erradicar tanto los crímenes del fuero común, como los del fuero federal, entre ellos preponderantemente los realizados por los grupos criminales.
En consecuencia, los informes que se presentan semana a semana, permiten apreciar el accionar cotidiano de las autoridades, pero ni el ciudadano presidente ni algún miembro de su séquito se atreven a plantear un panorama completo.
Armas
La demanda contra los fabricantes estadounidense de armas, a decir del ciudadano canciller marcha por buen camino, pero lo cierto es que si bien la justicia de ese país le dio entrada parece no tener prisa en desahogarla.
A fin de cuentas, su negocio es fabricar y vender armas, por lo que evitar su trasiego a territorio nacional, es una tarea más enfocada a los gobiernos de Estados Unidos y México. Es una acción que escapa de las esfera de competencia de los fabricantes.
Sin embargo, en lo que parece una acción de endosar culpas, antes que asumir responsabilidad, la 4T, enfocó su batería hacia los fabricantes de armas estadounidense que hasta donde se aprecia solo realizan una acción lícita en ese país.

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