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DE: Relevos

DE: Relevos

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Por Alejandro Villegas…


El relevo de Julio Scherer Ibarra en la Consejería Jurídica de la Presidencia, confirma que no todo camina sobre ruedas en Palacio Nacional.
Pese a ser un relevo terso, por la forma en que se condujo y los términos en que se realizó, el mensaje implícito no deja lugar a dudas. El círculo cercano del ciudadano presidente no es tan sólido como se esperaba.
No todos están de acuerdo con la forma en que se conduce la 4T, y algunos han salido por sus abiertas diferencias, como en los casos de Carlos Urzúa, Jaime Cárdenas y Germán Martínez Cazares.
Al igual que lo hacían sus antecesores, el ciudadano presidente en todos los relevos que, a la fecha, ha realizado en su equipo cercano, ha buscado ocultar los verdaderos motivos, y en el extremo evitar que se publiciten las discrepancias, para explicar todo como algo natural, como un relevo por motivos personales o en busca de nuevos horizontes, pero nunca por diferencias.
No todos los que se subieron al barco de la 4T acompañarán al ciudadano presidente hasta el fin de su gestión, la administración vigente no es ajena a diferendos y la prevalencia de intereses particulares, sobre los del proyecto de nación que se promocionó desde la campaña.
Ello, se desprende de los ajustes realizados en la Coordinación de la Oficina de la Presidencia, a cargo de Alfonso Romo, en el pasado reciente y el cercano relevo en la Secretaría de Gobernación de Olga Sánchez Cordero por Adán Augusto López.
El equipo de primer nivel del ciudadano presidente ha sufrido ajustes significativos, pero no con poca trascendencia, como se apreció en el relevo de la Secretaría de Hacienda, de Carlos Urzúa que llevo a Arturo Herrera a la titularidad, y luego lo proyectaría al Banco de México, para dejar el sitio a Rogelio Ramírez de la O.
Sin dejar de mencionar, por supuesto el relevo de Irma Eréndira Sandoval en la Secretaría de la Función Pública, en medio de un clima de incertidumbre, para dejar el timón a Roberto Salcedo.
Además de los cambios registrados en las Secretarías de Economía, con la salida de Graciela Márquez Colín que permitió la incorporación de Tatiana Clouthier, al gabinete; Medio Ambiente comandada primero por Josefa González Blanco Ortiz Mena y luego por Víctor Manuel Toledo Manzur, hasta el arribo de María Luisa Albores González, quien dejó la Secretaría de Bienestar, en manos de Javier May; Comunicaciones y Transportes, con Javier Jiménez Espriú, quien dejó el lugar a Jorge Arganis Díaz, así como en Instituto Mexicano del Seguro Social que llevó de nueva cuenta al Senado a Germán Martínez, para dejar el lugar a Zoé Robledo.
Así como el relevo en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Alfonso Durazo, a quien sustituyó Rosa Ícela Rodríguez, para que buscara la gubernatura de su natal Sonora.
Y por supuesto, la salida de Jaime Cárdenas del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, así como el relevo en la Coordinación de Programas de Bienestar, de Gabriel García.
Los cambios no son pocos, pero varios de ellos, si por la forma en que se realizaron y por supuesto, el velo con el trataron de ocultarse diferencias que más temprano que tarde, terminarán por salir a la luz.
En el caso del hasta hoy Consejero Jurídico de la Presidencia al parecer todo se dio en un clima de tranquilidad y tersura, pero evidentemente las especulaciones en torno a los verdaderos motivos no podrán evitarse, por las generalidades con que trató de explicarse.
Lo que es claro es que la 4T no es ajena a cambios y el ciudadano presidente, tiene aunque no lo acepta diferencias con su equipo de colaboradores, por motivos que a ciencia cierta sólo ello, hasta el momento, conocen.

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