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Peticiones de refugio, al alza

Peticiones de refugio, al alza

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Por Mauricio Farah…

De continuar la actual tendencia, es probable que en 2021 México reciba la cifra histórica de más de 100 mil solicitudes de refugio.

El mundo se agita y particularmente lo hace nuestra América Latina. Hay motivos graves para buscar la vida en otra parte, según lo que se padezca en el propio país: escapar de la extrema violencia o de la pobreza extrema; sustraerse de crisis políticas y económicas; huir de la opresión, la persecución, la violación de derechos humanos por parte gobiernos autoritarios; o librarse de los efectos de la pandemia y de fenómenos naturales. 

La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) informó que de enero a junio de este año recibió 51 mil 654 solicitudes.

Hondureños, salvadoreños y guatemaltecos han presentado 56 por ciento éstas, en su mayoría debido a la violencia de pandillas criminales.

Haitianos, cubanos, venezolanos y nicaragüenses suman 36 por ciento de las peticiones, tanto para escapar de la inestabilidad política como del avasallamiento de regímenes autoritarios.

El 8 por ciento restante corresponde a solicitudes de nacionales de otros ochenta países.

Desde enero, las cifras han ido en ascenso cada mes hasta llegar a 10 mil 466 solicitudes en junio, la cifra mensual más alta en la historia.

Para apreciar la magnitud de esta ola de demanda de refugio, baste recordar que en 2013 las peticiones en México llegaron a mil 296, cantidad que ahora se recibe en cuatro días. Como preámbulo de lo que vivimos hoy, en 2019 las solicitudes superaron las 70 mil y para 2021 se estima que rebasarán las 100 mil.

México tiene corazón solidario. Con una vocación viva y reiterada ha abierto sus puertas a campesinos, científicos, economistas, empresarios, historiadores, literatos, luchadores sociales, maestros, militares, obreros, desde la Guerra Civil Española, cuando México dio asilo a más de 20 mil españoles, y luego a miles de perseguidos o desplazados por la Segunda Guerra Mundial.

México acogió también a miles de sudamericanos afectados por los golpes de Estado y dictaduras militares entre 1950 y 1980, así como a salvadoreños y guatemaltecos durante sus lamentables guerras civiles.

Así pues, no está en duda el abrazo y bienvenida para quienes enfrentan dificultades extremas, sino las posibilidades reales de atender la enorme demanda y de resolver positivamente en los casos que corresponda. 

Entre las convicciones que compartimos los mexicanos está la de apoyar con refugio a quienes son víctimas de persecución y padecen la violación a sus derechos humanos, a partir de los principios de solidaridad internacional y ética política.

Más allá, sin embargo, resulta indispensable reflexionar como región acerca de por qué tantas personas, por tantos motivos y en tan poco tiempo están saliendo de tantos países no por decisión propia y libre, sino para huir de tanto autoritarismo, violencia, pobreza y muerte.

MAURICIO FARAH
SERVICIOS ADMINISTRATIVOS DEL SENADO Y ESPECIALISTA EN DERECHOS HUMANOS
@MFARAHG

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