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12 de junio de 2026 6:53 pm
DE: Circo

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Por Alejandro Villegas…
La Ciudad de México, en el marco de la inauguración de al menos dos pistas, en el que la indiferencia oficial por los reclamos se trató de ocultar al máximo para tratar de exhibir un ambiente de tranquilidad y armonía que no existe.
De entrada, la ciudadana presidenta, como se preveía se refugió en un escenario a modo que fue dado a conocer a última hora, por el evidente temor de que se manchara su investidura con la presencia de manifestantes.
Desde ahí de manera banal trató de proyectar un júbilo que contrastó con lo que se vivía en las inmediaciones del estadio Azteca, en una acción de total y abierta indiferencia y desapego de lo que sucedía, como si México fuera el país de las Maravillas.
El derecho a la libre manifestación se ejerció, pero se limitó la libertad de tránsito y de desplazamiento.
Por el lado de los manifestantes, primordialmente CNTE y madres buscadoras, lo evidente fue que el objetivo no era impedir que los aficionados arribaran al estadio Azteca, sino hacerse visibles, porque se dejaron vías libres al tránsito vehicular y peatonal.
La mancha fue aportada por la presencia del bloque negro, que con su violencia dio pie para que se justificara la instalación de un bloque policial abiertamente infranqueable.
En el panorama lo evidente fue que se trató de opacar la existencia de manifestaciones con un evento, al que sólo tuvieron acceso un número más que limitado de mexicanas y mexicanos.
Los escribanos y jilgueros que conforman la claque oficialista podrán decir lo que gusten, pero de que hubo manifestaciones y protestas pacíficas, las hubo.
Mientras que el bloque negro volvió a salir a la calle, manchó la escena y aparentemente no hay detenidos
Placebo
La selección nacional ganó, emocionó, pero no convenció.
Se impuso al rival más débil, pero exhibió sus deficiencias, al grado de fallar más de tres goles y registrar la primera expulsión.
Aún así, el ánimo festivo se apoderó de quienes acudieron a la avenida Reforma para celebrar en torno al Ángel de la Independencia, sin embargo, hay que ser objetivos y considerar que se trató solo de un inicio bueno, pero endeble.
Aunque, lo evidente es que cuando se tiene apetito de algo que festejar, de una alegría colectiva, para el hambriento cualquier taco se transforma en una cena suculenta.
El placebo nacional contagió a miles. Sin embargo, aún hay dos rivales que enfrentar para llegar al cuarto partido y ambos están más preparados que los sudafricanos.

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