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17 de febrero de 2026 11:18 am
La crónica de la muerte anunciada de un monstruo político en el poder

La crónica de la muerte anunciada de un monstruo político en el poder

*El poder concentrado en Morena ha derivado en abusos, contradicciones y una erosión progresiva de los contrapesos institucionales.

Por Alberto Farfán

(Los Angeles Press).-No me cabe la menor duda que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es un partido político formidable, porque no sólo se encuentra en el poder Ejecutivo, sino también en el Legislativo y en el Judicial (sutilmente con éste, claro). Además de gobernar prácticamente en todo el país y en los tres niveles de gobierno.

Cual un titán político, económico y social, arrasa con todo vertiginosamente mostrando que es imparable, siendo una de sus armas letales los programas sociales con los cuales la población votará y votará perennemente por él en las elecciones de ayer, hoy y mañana. Otra de ellas consiste, y acaso la más redituable, por acción u omisión, la del crimen organizado, ya que si ésta existe no es por casualidad, pues se ha comprobado históricamente que forzosamente debe haber complicidad del Gobierno para que nazca, se reproduzca y se fortalezca. La violencia y muerte continúa en México y nadie la puede negar.

Todo poderoso, ni siquiera la derecha en todas sus formas ha logrado hacerles nada a sus militantes incluso de las más altas esferas. Ni los partidos políticos como el Partido de Acción Nacional (PAN) ni mucho menos el Partido Revolucionario institucional (PRI), así como tampoco la prensa y sus columnistas opositores, o los empresarios o los miembros del clero.

Pero como hemos podido ver en las últimas semanas, el monstruo, y sólo él, se regocijará en su propio deceso. Y sí, sólo él mismo podrá inmolarse. Perpetrando corrupción, extorsión, nepotismo, huachicol, tráfico de influencias y otras lindezas; usar la fuerza pública para amedrentar y humillar a servidores públicos; amén de proteger a funcionarios de ayer y hoy, y a líderes, diputados, senadores y exgobernadores que a todas luces deberían estar en la antesala de la Fiscalía General de la República, el partido morenista saldrá avante sin problema alguno. Para ello veamos únicamente algunos casos.

Julio Scherer Ibarra, quien fuera consejero jurídico de la presidencia del sexenio pasado y despedido a los tres años, por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presenta su libro Ni venganza ni olvido (Planeta, 2026) en el cual bastantes personajes son puestos en tela de juicio sobre todo por corrupción, desde el expresidente AMLO, entre otros, hasta Jesús Ramírez Cuevas, quien se desempeña como Coordinador de Asesores de la presidente Claudia Sheinbaum Pardo (CSP).

Y claro, Ramírez Cuevas respondió: “Las acusaciones y señalamientos son mentiras y ataques viscerales disfrazados de revelaciones periodísticas que ciertos medios y periodistas han tomado por buenas. Las falsedades, los infundios sin pruebas, pretenden tomar el lugar de la realidad”. Y qué dijo la señora presidenta, que no iba a leer dicho libro. Y qué dijo Luisa María Alcalde Luján dirigente del partido, sólo frases con su característico humor involuntario. Y debo aclarar que este columnista no comulga para nada con ninguno de ellos.

Luego, el neoliberal Mario Delgado Carrillo titular de la Secretaría de Educación Pública despide a Marx Arriaga Navarro, director general de Materiales Educativos, incluso con la fuerza pública para desalojarlo de sus oficinas. La razón, según se desprende, porque Arriaga se negaría a hacer cambios a los libros de texto de historia, suprimiendo la faceta negra y ominosa del priismo que vivió el país.

Delgado por supuesto negó la violencia del hecho, e incluso dijo haber hablado con Arriaga para que dejara el puesto ofreciéndole el cargo de una embajada. Y hasta donde se sabe un vulgar secretario de Estado no tiene las facultades para realizar tal propuesta, únicamente le corresponde al titular del Ejecutivo. O sea que en realidad su despido venía en línea directa de CSP. Y qué dijo la señora presidenta, lo mismo que en la comparecencia de Paco Taibo II, “se agregarán historias de mujeres en los libros”, pero estos seguirán igual. Y reitero que quien esto escribe tampoco comulga con ninguno de estos dos personajes.

Por último, también cabría mencionar otro caso, que mostraría que Morena no es igual que el PAN o el PRI, o diferente, sino que es peor. El ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ─que no es morenista, ya lo sé, pero lo pareciera─, en un evento oficial en Querétaro en la conmemoración de la Constitución, permitió, ¿o propició?, al ensuciarse sus zapatos con “café con nata” que la directora Amanda Pérez Bolaños de comunicación social de la (SCJN) y otro colaborador limpiaran los zapatos del interfecto en plena vía pública.

En efecto, desde las entrañas del monstruo se fragua una pugna de todos contra todos en detrimento de la ley y en perjuicio del país, encabezándola Claudia Sheinbaum. Y acaso eliminando personajes del PRI o del PAN o de la “mafia del poder” de Morena este partido podría sobrevivir. Pero acaso ya no nos tocará ser testigos de ello. Porque para este régimen los periodistas de izquierda y críticos no somos comunicadores necesarios para una genuina democracia, sino sólo somos un flagelo para desaparecer.

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