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4 de febrero de 2026 12:45 pm
DE: Agua

DE: Agua

Por Alejandro Villegas…
El ciudadano presidente 47 se anota otro punto a favor en materia de aguas, al llegar a un arreglo favorable en torno al Tratado de Aguas de 1944.
Mientras en palacio nacional la versión se matizará. Cada mandatario mantendrá su discurso, en el caso de México el respeto a la soberanía y la colaboración y no subordinación, mientras de alguna u otra forma, como en el caso del envío de petróleo a Cuba, la administración del ciudadano presidente 47 gana puntos reales.
En los hechos Estados Unidos anunció un acuerdo por el que México se compromete a realizar entregas de agua, en el marco del Tratado de Aguas de 1944.
Los departamentos de Estado y Agricultura estadounidenses precisaron que “México se comprometió a entregar un mínimo de 350,000 acres-pie de agua (431.7 millones de metros cúbicos) por año a Estados Unidos durante el ciclo de cinco años, brindando estabilidad a los productores agrícolas y las comunidades rurales del Valle del Bajo Río Grande”.
México reconoce la deuda de agua y la pagará en la medida de lo posible con lo que la administración Trump, se quiera o no gana puntos primordialmente con los agricultores texanos.
El acuerdo habla del actual quinquenio, por lo que en los años por venir México tendrá que cumplir.
Fiel a su estilo, desde palacio nacional y a través de las dependencias involucradas, en concreto las Secretarías de Relaciones Exteriores y de Agricultura y Desarrollo Rural se trata de matizar el tema, pero en el fondo lo evidente es que México debe y pagará el agua.
Cooperación y colaboración, no subordinación, mientras se trata de exhibir la clásica sonrisa del jugador de póker que se sabe perdido y busca proyectarse como seguro de su triunfo, en un mentís por demás evidente.
Nota roja
La ciudadana Jefa de Gobierno de la Ciudad de México trata de endosar la culpa de la percepción social de inseguridad, a los medios, al plantear la conveniencia de un pacto para que en los medios se reduzca la difusión de lo que denomina como nota roja, en un intento de que la población no se enteré de lo que sucede en su entorno.
El llamado a la autocensura de la ciudadana Jefa de Gobierno llega tarde y resulta por lo menos absurdo cuando los medios digitales y las redes sociales propagan con celeridad los hechos de inseguridad.
En concreto, su propuesta equivale a tratar de tapar el sol con un dedo o defender lo indefendible.

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