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10 de enero de 2026 1:22 pm
Problemas cardiacos

Problemas cardiacos

Por Luis Sunderland Méndez….

Queridos lectores, les debo una explicación por la ausencia de las “Migajas del poder”, que desde el 14 de noviembre me vi obligado a suspender. El día anterior, estando redactándolas, súbitamente me vino un fuerte dolor en el pecho, y unas horas después llegue a la Unidad de Coronarias del Centro Médico La raza con un infarto agudo al miocardio.

El que ahora esté contándoles mi experiencia, se lo debo a mi Supremo Creador que me dio la oportunidad de seguir en esta vida que cada día se complica más, y a la profesionalidad técnica y humana de los médicos y enfermeras con los que estaré agradecido lo que me reste de tiempo entre ustedes.

Esa experiencia que tuve en el penúltimo mes del 2025, lo encuentro como un espejo que inquieta con el estado del mundo en este inicio del 2026. El latido de mi corazón, conecta con el pulso, a veces errático, de nuestra sociedad.

El síncope del sistema del tejido de la arteria personal, y el tejido del mundo, guardan mucha similitud. En noviembre del 2025, mi cuerpo dio aviso de un infarto, de un colapso sistémico, un momento en el que el flujo de la vida se detuvo, por una obstrucción acumulada por estrés, descuidos y señales ignoradas. Observando el panorama político y social de México y el mundo en este 2026, claramente se ve la misma sintomatología que casi me cuesta la vida a mí.

De la misma manera en que mi corazón avisó con sutiles punzadas que al principio las atribuí al cansancio, México atraviesa por un proceso de inflamación interna. La centralización de poder y la extrema polarización, no son causas, son síntomas de una obstrucción en los flujos de la comunicación entre los mexicanos.

En este 2026, nuestro país parece un paciente en etapa de rehabilitación forzada. Llevamos muchos años de tensiones y el sistema institucional tiene una fatiga crónica. La inseguridad y la incertidumbre económica, explican la presión arterial alta que estamos muy lejos de controlar con las reformas que amenazan con una nueva inestabilidad.

El sistema global, no tiene una mejor salud, lo que a mi cuerpo fue un coágulo, en el sistema internacional es una interrupción de las cadenas de suministro y el rearme tecnológico, así como las nuevas formas de transacción económica y el desuso de las monedas tradicionales.

Estados Unidos padece sus propias arritmias democráticas. Con las elecciones a la mitad del mandato en este 2026, los estadounidenses parecieran debatirse entre la recuperación de sus instituciones o un síncope autoritario que terminaría por afectar a todos los demás países. Europa y Oriente, son focos de inflamación persistente. Las guerras de Ucrania y Gaza son como infecciones que no logran erradicar, consumen recursos y energía en una forma desmedida que deberían  usarse para otros fines.

Con un infarto, o cambias los hábitos o aceptas el fin, no hay más. En la política actual, nos encontramos en esa misma situación. Por eso se requiere para avanzar de una Dieta Política, de una menor cantidad de grasas saturadas de populismo y desinformación y del Ejercicio Ciudadano que es la democracia, que es el músculo cardiaco que si no se usa, se atrofia, y ese es el momento en el que  se decide o se colapsa.

El infarto en noviembre fue una grieta en la que entró una nueva luz, ojalá que las crisis sociales y políticas en México y en el mundo, sean ese dolor de pecho que la sociedad necesita para decidir si cambiamos el estilo de vida, antes de que colapse. Estamos a tiempo de la rehabilitación, pero el tratamiento debe ser honesto y profundo.

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