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29 de agosto de 2025 5:17 pm
VIOLENCIA VIRTUAL, PEOR QUE LA PRESENCIAL ENTRE ADOLESCENTES Y JÓVENES: FELIPE ZÁMANO

VIOLENCIA VIRTUAL, PEOR QUE LA PRESENCIAL ENTRE ADOLESCENTES Y JÓVENES: FELIPE ZÁMANO

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· Evita compartir lo que quieres mantener en privado, sugirió Daniela Lemus Muñiz

El acceso ilimitado y la velocidad a la que viaja la información desde cualquier parte del mundo, la virtualidad y el anonimato, hacen complejo el tema del cuidado en entornos digitales, alertó el coordinador del Seminario Universitario de Redes Sociales y Cultura Digital de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, de la UNAM, Felipe Zámano.

En el Seminario Cuidados para la vida y el bien común -organizado en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3)- señaló que el entorno digital ha evolucionado y la complejidad de dicho problema se ha agudizado.

Durante la sesión dedicada al tema Autocuidado y cuidado colectivo en redes sociales, recalcó que la agresión digital afecta más a las mujeres. Cuando ocurre, son las primeras en dejar de usar las redes o medios de comunicación en línea; pierden ese derecho, lo que no sucede con el agresor.

Ese abuso ha ido escalando. Suplantación de identidad, pornovenganza (compartir contenido íntimo o sexual de la pareja o expareja); o el sexting (enviar contenido de carácter sexual), son algunas de las prácticas que se replican en el exterior y, por ejemplo, en la pareja. Producen ansiedad, depresión, falta de concentración, baja de productividad, consumo de sustancias o aislamiento social.

Otro caso es el bullying, antes se acababa en el horario escolar; pero hoy en día es de 24 horas todos los días, y se extiende a la familia. “La violencia virtual es peor que la presencial entre adolescentes y jóvenes porque es permanente”, consideró Felipe Zámano.

El ataque sociodigital se conforma de actos a través de redes sociales, mensajería de móviles, correo electrónico o cualquier tecnología de comunicación e información utilizada para esos fines. Además, recordó, el contenido “vive”; aunque se “baje” de internet, hay espacios donde la información permanece y una foto de hace años puede reaparecer.

En la actualidad es aún mayor la complejidad del fenómeno porque no se requiere que alguien tenga una foto íntima de otra persona; únicamente con la imagen de la cara se puede generar contenido sexual a través de inteligencia artificial, enfatizó.

La Ley Olimpia –un conjunto de reformas legales en nuestro país que lo reconocen y sancionan como un delito– ha sido referente a nivel mundial. “México está avanzado en términos de protección a víctimas de esa violencia”, opinó Zámano.

En el auditorio del C3 expuso que no se debe perder de vista que “las redes sociales no son tan necesarias; uno sobrevive sin ellas. La posición más radical de autocuidado es no tenerlas”.

En la “nube”

A decir de la profesora de asignatura de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y estudiante de doctorado en el programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Daniela Lemus Muñiz, es posible crear espacios seguros en estos ámbitos.

El autocuidado, recordó, es la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover y mantener la salud, prevenir padecimientos y hacer frente a enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un profesional de la salud, según la Organización Mundial de la Salud. En este caso, se puede pensar en tres niveles: decisiones, acciones y prácticas, y tiene que ver con la protección de información privada, por ejemplo.

Una medida es tener contraseñas seguras y no repetirlas en todas las cuentas. Debido a que hay celulares que “suben todo a la nube”, aunque no se compartan las imágenes ahí permanecen y se pueden jaquear. Por eso “no hay sexting seguro; lo más seguro es no hacerlo”.

Además de buenas contraseñas y diferenciadas, aseveró, otra medida es quitar las sincronizaciones entre dispositivos, contar con antivirus, realizar revisiones constantes y tener soportes de protección.

Cuando tomamos una fotografía se georreferencia; es decir, se señala el lugar del mundo donde estás y cualquiera puede ubicarte, eso es peligroso, en especial para las infancias. Una foto en el festival del colegio permite situar la escuela, incluso nombres, lo cual podría facilitar delitos como secuestro.

Las y los niños, sugirió, no deben tener redes sociales. Sin embargo, en caso de que cuenten con ellas, los papás deben cubrir sus rostros si comparten imágenes y estar atentos a lo que hacen.

La privacidad, recalcó Lemus Muñiz, es un derecho y un privilegio que hay que cuidar y defender. “No hay que compartir lo que se quiera mantener privado”. De igual modo, hay que elegir en qué redes sociales queremos estar y pensar si necesitamos hacerlo en todas, además de qué y cómo consumimos.

El autoconocimiento es importante. Hay que tomar decisiones, acciones y prácticas, como poner límites de utilización, sustituir las redes sociodigitales con un libro o no responder mensajes de odio y provocación, finalizó.

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