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28 de agosto de 2025 10:40 pm
DE: Versiones

DE: Versiones

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Por Alejandro Villegas….
Lo elemental es que para que haya un pleito se requiere, de manera obligada de dos partes. El ciudadano Gerardo Fernández Noroña tuvo la oportunidad de rehuir la confrontación, pero no lo hizo. El ciudadano Alejandro Moreno lo confrontó y no se dejó amedrentar más allá de las palabras por los hechos.
Independientemente de las versiones de cada una de las partes, lo evidente es que se pasó de las palabras a los hechos, la actitud rijosa, en el plano verbal, del ciudadano Gerardo Fernández Noroña es conocida y está documentada.
En tanto que el ciudadano Alejandro Moreno nunca ha rehuido a la confrontación, y optó por no dejarse amedrentar ni verbal, ni físicamente.
Cada cual puede argumentar lo que guste, si uno es más joven y robusto que el otro o más o menos fuerte. Lo cierto es que ambos le faltaron el respeto al recinto, y dejaron de lado la civilidad política.
La intervención de terceros por ambas partes, es cuestionable, pero en principio debe cuestionarse a los encargados del recinto. Al tratarse de la Permanente pudieron ingresar diputados y senadores, incluso colaboradores acreditados para ello, pero fuera de ahí alguien tendría que dar una explicación.
Finalmente, no hubo más allá de una gresca, un topón como se dice en el barrio, en donde quedó claro, de acuerdo a la versión de cada quien, que personajes abandonaron la plaza.
Las acusaciones y el anuncio de pretendidas acciones legales, son otro tema que en honor a la verdad tienen un futuro incierto.
La victimización y los hechos, en realidad permiten que entre otros el tema de la casa del ciudadano Gerardo Fernández Noroña, pasen a segundo plano.
Lo inevitable es recordar aquella célebre frase atribuida a Porfirio Remigio, al ser cuestionado sobre la capacidad de ciclistas extranjeros: !!!Pa’ mí que son ojetes¡¡¡
Recursos
La ciudadana presidenta no solo pide, en el discurso, parte de los recursos que el gobierno de Estados Unidos le pueda incautar a el ciudadano Ismael El Mayo Zambada, también compromete su destino. Serían para el pueblo bueno.
Una acción más con la que solo se busca ganar el aplauso del pueblo bueno. Prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila.

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