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5 de abril de 2025 11:51 pm
El miedo no anda en burro

El miedo no anda en burro

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Luis Sunderland Méndez

El presidente Trump pretende regresar a los estadounidenses casi al siglo XIX; el día 2,  sentenció que Estados Unidos dejará de ser víctima de los abusos de que ha sido objeto por 185 países del globo terráqueo.

En su conferencia, Trump nombró este día como “El día de la liberación”. En el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, explicó, a su manera, la cadena de injusticias que el mundo les ha hecho a los pobrecitos norteamericanos. Los montos de los aranceles van desde un 10% hasta 34%.  A él no le importa que dentro de los señalados estén los países que tradicionalmente han sido sus aliados, incluso sus socios en la integración del bloque económico más poderoso en el mundo, el de Norte América.

El T-Mec ha tenido tropezones graves, sobre todo, los ocasionados por López Obrador, pero logró la integración estratégica norteamericana de las tres economías, convirtiéndola en la principal a nivel mundial.

Probablemente él único que se entendió fue él, ya saben la manera de hablar de Trump, él explica para que nadie le entienda y da detalles distractores, para que sus ideas que son siempre un galimatías que llena de adjetivos, no dejen en claro nada.

Dijo también que todos los autos fabricados fuera de sus fronteras que se vendan en el mercado norteamericano, tendrán un arancel del 25 %. No especificó claramente la manera de los que llegan provenientes de Canadá y de México. Esos vehículos, casi se fabrican simultáneamente en los tres países y es tan detallada la integración, que está difícil determinar el arancel, porque una refacción cruza por las tres fronteras varias veces, antes de ser montada finalmente en el auto. Los especialistas adelantan que podría llegar a un 12 % el arancel.

Me quedó claro que a Trump no le interesa darse a entender, lo que quiere es tener apanicado al resto del mundo y volver a poner en la supremacía internacional a su país, pero quíen sabe si lo logre. Se ve difícil el traslado de las plantas a Norteamérica, sin embargo ayer Stellantis suspendió su operación en Canadá y México debido a los aranceles. Esto de crecer, ratifica oficialmente una recesión.

Por el momento, México tiene que pagar un 25% en más de la mitad de los productos que les vendemos, el 25% por el aluminio y acero, sobre los aranceles recíprocos, México y Canadá están fuera de su lista y no están especificados todavía para nosotros, y los de la sanción a México y Canadá por el tráfico de fentanilo y la migración, están enfrente, esperando darle gusto a Trump para que no los decrete. Pero no hay que olvidar que a partir de ahora, todos los productos que se vendan a los Estados Unidos, pagarán un arancel de 10%, provengan de donde sea.

La presidente mexicana ha mantenido la compostura, señalando que protege nuestra soberanía y dignidad. Ayer anunció 18 acciones del Plan México, buscando fortalecer la economía y el bienestar. Ella pretende aumentar la soberanía energética y eléctrica, promover proyectos de obra pública, la construcción de vivienda, reactivar la fabricación de calzado, muebles, acero, aluminio, semiconductores, y la panetela fotovoltaica. Precisó que aún hay que ver la definición que tendrá por parte de Estados Unidos en el tema de los aranceles para la industria automotriz, el acero y el aluminio.

La secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, externó en la pasada reunión con la presidente Sheinbaum, que fue más que productivo el encuentro, y le entregó una lista con las “peticiones” que harían feliz a Trump. El contenido seguro es de pesadilla para la 4t.

Trump pretende aniquilar la amenaza de los cárteles mexicanos, y para eso ya giró sus finas instrucciones a Sheinbaum. A Trump, que le gustan los anacronismos, quiere que México regrese a los tiempos del PRI: ellos mandaban y regulaban a los capos; después llegaron los del PAN, pero se asociaron con ellos, perdieron poder. En la 4t de Morena, son los cárteles los que mandan al gobierno, y eso es inaceptable y absurdo.

No nos extrañe que veamos que México envía no solo a otros capos a las Cortes gringas, sino a dos o tres gobernadores, algunos legisladores, miembros de la administración pasada y hasta algún miembro del gabinete actual y un puñado de funcionarios en activo.

A Trump no le importa si en México hay decenas o centenas de asesinatos, solo quiere que las organizaciones terroristas mexicanas desaparezcan y que el trasiego de fentanilo y de otras drogas, se abata a tal grado, que vuelvan a ser controladas por las autoridades de allá y de acá. Es decir, volver a tener el control.

El futuro no pinta nada bien para México, si bien es cierto que el señor de Washington nos ayudaría a quitarnos la pesadilla del crimen organizado y como consecuencia, quizá volver a tener elecciones reales, el costo que pagaríamos por eso, podría ser muy alto. Sin embargo el clásico dice: si cuesta dinero, te sale barato.

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